jueves, 27 de octubre de 2011

Querido Nestor:


Se hace difícil escribir, cuando tan solo recordándote brotan en mis las más profundas emociones que tiene el ser humano. Pensar que cambiaste nuestras vidas, que le diste vida al pueblo, que le devolviste el pueblo a la patria, y que hoy gracias a vos tenemos patria nuevamente para aprender a disfrutar.

Pensar que tan solo hace un par de años escuchaba a alguien hablar de política, y daba vuelta la cara, o me daban nauseas, ya que la política era el arte de mentirle a la gente para sacarle el voto, y luego hacer lo contrario. Pero vos lo cambiaste flaco.
Las utopías de inclusión, igualdad, respeto a la memoria, justicia comenzaron a florecer en nuevas realidades que jamás hubiéramos imaginado. Cuando comencé a despertar, y ver que la ¨realidad¨ que describían la mayoría de los diarios y medios no era tal, y que esa mayoría de medios, representaba los intereses de unos pocos, creí que esta sería una batalla perdida con antelación. Pero los tiempos empezaban de a poco a dar muestras de que no todo estaba perdido, y que había esperanzas de salir adelante, y seguir este rumbo. Pero una mañana el panorama cambiaría de golpe en varios sentidos.
Fue la semana del censo nacional, cuando estuve como hormiga transportando un árbol peleando contra quienes intentaban boicotear dicha actividad del Estado, pidiendo que nadie reciba al censista. Yo si lo iba a recibir, para mí era un evento importante, ya que esta democracia que hacía poco más de un mes nos comenzaba a reconocer a gays, lesbianas y más como ciudadanos de primera (como pares de cualquier otro ciudadano, con igualdad de derechos) nos iba a saludar, queriendo saber más acerca de nosotros. Es por eso que me fui a dormir temprano, esperando amanecer del mejor modo posible. Jamás pensé que mi despertador sería una de las noticias que más me dolería en el alma. 
En mi familia no hay afinidad con este gobierno, ya que son muy afines a escuchar las voces de quienes mienten y repiten las mentiras hasta hacerlas creíbles, a tal nivel que ni reconocen los avances que hemos tenido, por menores que estos sean. Ponderan por demás las cosas en las que nos ha ido mal, como el tema habitacional, en lo cual espero se haga foco en este nuevo mandato, sin ver por ejemplo, que donde había que alquilar un micro para que mi padrastro trabaje, hoy se está terminando de pagar la propiedad del mismo.
Fue mi mamá quien se acercó a mi cama, me tocó el hombro y casi rozando la alegría me dijo que te habías muerto. A ser sincero, la primera reacción automática que tuve fue romper en llanto, y así me pasa hasta el día de hoy al pensarlo y recordarte. Pensé que todo se caía, por unos días temí que la letra del tema de Rosana se hiciera realidad. ¨Tengo miedo que se rompa la esperanza, que la libertad se quede sin alas, tengo miedo que haya un día sin mañana¨. Tenía miedo de que le hicieran algo a Cristina, por eso me volqué a las calles, y decidí de modo tardío a no renunciar a esta lucha, y a poner el pecho para defenderla.
Y así llegue a la plaza, y me enfrente a algo que mis ojos no podían ver antes, porque lo que dibujan como realidad, era solo una fábula. Me encontré con millones de personas, millones de almas que sentían como yo, que pensaban del mismo modo, y que defendían un mismo ideal. Y entendí que no estamos solos, y con eso entendí también de donde sacaban fuerza vos y Cristina para seguir adelante. La fuerza de todos es la que no va a permitir que nada le pase a Cristina, y que el país siga adelante.
Y mi militancia, tal como te lo prometí en esa capilla ardiente, seguirá el mismo rumbo. Hoy me gratifica ser parte de esto, tanto como la remuneración que tenemos quienes militamos, que es ver mejor a la gente que siempre estuvo en la más precaria miseria. Me gratifica ver con mis propios ojos como se desarticula el clientelismo, como el odio se convierte en minoría cuando florecen las flores del amor, como los pibes que antes solo tenían la opción de futuro de estar en la calle hoy van a la escuela... Como se están reparando los daños históricos de varias décadas.
Juro que jamás en la put@ vida pensé escribirle una carta tan sentida a ningún político, ni menos llorarlo, y ni pensar siquiera en dedicarle mi primer tatuaje (la mayor parte de mi espalda) a una conquista social... Pero vos y Cristina flaco se ganaron mi respeto, mi militancia, y sobre todo mi amor.
Gracias, de corazón por... por todo, incluido el haberme obligado a crecer en un año, lo que no maduré en 27.
Perdonen si hay errores, gramaticales u ortográficos, pero si la hubiera escrito en frío esta nota, no sería lo transparente y real que es. Escribir con los ojos llenos de sentimientos, es difícil...


Quisiera Recordarte:  (Mi humilde homenaje a Nestor)
Los mejores homenajes:  

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