jueves, 27 de octubre de 2011

Entrañable compañero (por @MatiasJuarezOK )


Siento una emoción que me incomoda el pecho, me presiona el corazón y parece inminente la explosión en mis ojos.

Hace un año nos dejaste, compañero entrañable. Hace un año nos sorprendía la noticia en la radio y prendíamos la tele, con un nudo en la garganta, sólo para confirmar que era cierto, que te habías ido.

Entrañable compañero, que despertaste a muchos jóvenes que dormían, les diste una zamarreada y les mostraste que la política es la herramienta de transformación y no eso que bastardearon durante la década anterior.

Entrañable compañero, que luchaste fervorosamente por los Derechos Humanos, que bajaste los cuadros, que impulsaste los juicios a los represores…

Entrañable compañero, que te aliaste principalmente a Lula, a Evo y a Hugo por la integración latinoamericana…

Entrañable compañero, que tuviste el valor para pelear contra todas las corporaciones al mismo tiempo, demostrándoles que no son intocables, que no hay tapa de diarios que venzan a las convicciones, a las ideas, a los valores…

Entrañable compañero, que trabajaste para la redistribución de la riqueza, que trabajaste para los pobres, para los más necesitados, que trabajaste por los jubilados…

Entrañable compañero, que legislaste y ejecutaste siempre a favor del pueblo y jamás en contra de él…

Entrañable compañero, que entraste a la historia grande de la Argentina con todos los laureles…

Entrañable compañero…

Podés descansar tranquilo, acá está la juventud recogiendo y levantando fervorosamente tus banderas, las mismas que en otros tiempos enarbolaron Tupac Amaru, Belgrano, San Martín, Moreno, Castelli, Monteagudo, Rosas, Evita, el Che y hasta el mismísimo Raúl Alfonsín, las banderas de la democracia, de la libertad, de la justicia social, de la memoria, de la unión de los pueblos, de la patria grande latinoamericana.

Podés descansar tranquilo, esa llama que encendiste, hoy arde con bravura incendiando el corazón de ésta juventud que luchará incansablemente hasta conseguir la victoria y luego de conseguirla, vamos a cuidarla y custodiarla para no dar nunca un paso atrás.

Hoy tu llama sigue ardiendo, tu corazón late fuertemente en el corazón del pueblo.

Entrañable compañero, siempre estarás presente.

Matias G. Juárez.

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