martes, 1 de febrero de 2011

Pasado invisible... Presente visibilizado!

Esta es una real semana del orgullo.
Luego de mas de dos décadas de democracia, en las cuales hubo idas y vueltas respecto a los juicios a Militares, había una parte de esa historia que jamás salia a la luz.


Durante la dictadura militar es de común conocimiento saber que han desaparecido compañeros militantes, famosos que pensaban distinto, escritores y hasta estudiantes. Lo que nunca salió a la luz, es que tanto gays, como lesbianas, y compañeras travestís desaparecían cual arena entre los dedos por el SIMPLE HECHO DE SER LO QUE ERAN.


Muchas eran las excusas, pocos los fundamentos para que estos casos no se tomen en cuenta. Sobre todo uno de los mayores pesares era la ¨falta de pruebas¨ acerca de las desapariciones y las encarcelaciones en centros clandestinos... Hasta hoy.


Este miércoles declara por primera vez una compañera Trans que fue detenida en el centro clandestino de detención y tortura El Pozo de Banfield cuando se encontraba ejerciendo la prostitución en el Camino de Cintura.


Valeria Ramírez no fue una de las 30.000 ausencias recordadas, sin embargo quiere que la persecución a las personas homosexuales y a las personas trans deje de estar ausente de los libros que recuerdan nuestra historia.


Hoy, casi treinta y cinco años después se anima a contar lo sucedido, a sacarlo del closet. “Recién ahora puedo hablar. Me siento un poco más protegida, y porque además, ¿a quién podía interesarle?”, se pregunta. “Para las personas trans aún no ha llegado la democracia”, se lamenta.

El calvario vivido como detenida no encuentra consuelo. “Padecí violaciones para poder acceder a la comida o ir al baño. Nunca sentí miedo de morir. Vi la tortura y tuve que callar para poder seguir. Nuestras vidas no valían nada. La segunda vez que recuperé la libertad, mi abogado me dijo que si quería seguir viviendo me fuera de esa zona”.
Hoy Valeria Ramírez es la Coordinadora del Área Trans de la Fundación Buenos Aires Sida, y pudo reelaborar sus conceptos, desnaturalizar la violencia, comprender que no fue llevada por ser travesti (como si ese fuera un motivo válido). “Me llevaron porque eran unos soretes” refelxiona.
Lo vio al ex presidente Néstor Kirchner descolgar los cuadros, vio los juicios a los genocidas, supo de las sentencias, vio casarse a Alex y José María, siguió el debate por la ley de Matrimonio Igualitario y vio a la Presidenta Cristina Kirchner reglamentarla. Se sumó al trabajo de la Federación Argentina LGBT y de ATTTA por la Ley de Identidad de Género y atención integral de la salud para personas trans. Vio a Florencia Trinidad acceder al reconocimiento de su identidad y la resolución por medio de la cual ahora las trans pueden tener su foto en el DNI. Presentó un recurso de amparo para acceder al mismo reconocimiento y su voz será escuchada ahora, cuando nuestra democracia se dispone a restituir dignidad y derechos a travestis, transexuales y transgéneros.
Cerca de 400 personas LGBT permanecen desaparecidos entre los desaparecidos. Treinta y cuatro años después, siguen pidiendo su Nunca Más. Valeria, quiere ser ciudadana y quiere dejar de ser invisible.
Hoy gracias a la acción de Nestor Kirchner y Cristina Fernandez podemos decir que estos atropellos van a dejar de ser invisibles, para tomar su natural curso legal y colaborar en la resolución de muchos otros casos como un testimonio clave. También cabe destacar el trabajo de Alex Freyre (El mismo que lucho para poder casarse en Capital Federal, y terminó siendo uno de los pilares naturales de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario) que desde la coordinación de la Fundación Buenos Aires Sida dio con este testimonio e hizo lo posible para que el mismo no pase desapercibido y sea correctamente visibilizado.

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